Ante todo aclarar que el Título de ésta blog es Grafoespaciología Físico-Matemática, aunque se conserva para la facilitación de los motores de búsqueda el título más usado aunque fallido. Esta discrepancia sucede porque cuando Jean Hippolyte Michon acuñó el nombre Grafología en el año 1871, no existía aún la psicología del espacio (la cual se desprende de la traducción del lenguaje neuronal hipocampal [como se verá más adelante]), de hecho ni siquiera existía el simbolismo del espacio, pues Max Pulver lo introdujo 60 años más tarde. Dicho en otras palabras, la disciplina a la que Michon le acuñó el nombre Grafología no es la que hoy se entiende como tal, pues la actual es mucho más amplia y abarcadora. Aunque le debemos a Michon las bases, la denominación correcta al día de hoy es: Grafoespaciología, aunque aún no es ampliamente aceptada por todos. Hecha la aclaración, se acuña en esta presentación a ésta nueva corriente, el nombre GRAFOESPACIOLOGÍA FÍSICA-MATEMÁTICA.
De modo que además de fundamentarse la
rectificación de la denominación de la disciplina, se presenta esta nueva
corriente, que surge muy a pesar mío. Dado que por muchos años no me interesé,
ni consideré necesario trazar una nueva escuela. No obstante, los resultados de
tantos años de investigación no hicieron más que conducirme a ello, más allá de
mi resistencia. En consecuencia de mi postura ante lo planteado, la misma, no
viene a dividir ni a restar; viene a sumar e interactuar. Lo que es más, la
corriente Grafoespaciología Física-Matemática integra las tres principales
corrientes; simbolismo (en profundidad), emocional (también de un modo
significativo) y la mímica (de un modo muy particular).
Obviamente, el humano en su complejidad, no puede
resumirse meramente a las matemáticas. De ahí el entrelazamiento con la
neurociencia computacional y la teoría del espacio Euclídeo. La presente
corriente es compatible con las ya existentes, aunque las excede en
información, y es la única con fundamentación científica comprobable.
La misma nace con dos finalidades:
1- Aportar a la grafología, compuesta de
las diversas escuelas ya existentes, más método, cientificidad, y una mirada
más amigable por parte de la comunidad científica.
2- Si bien el trabajo en conjunto y
armonía es una de sus finalidades, trabajará de un modo independiente a la hora
de ir tras el ambicioso proyecto de validación (mediante la tesis aquí
expuesta). Pues por sus características, aun si impusiera cierta limitación en
su quehacer descriptivo, dada su contextualización en la física y las
matemáticas, gozará de mayor aceptación por la comunidad científica. Que a los
efectos, siempre será en beneficio a la grafología, prescindiendo de la mano de
qué escuela venga la misma, llegado el caso.
Mediante éste
espacio se brindará paulatinamente, alguna información concerniente a los
fundamentos teóricos y científicos.
1ª Parte: Tesis Físico-Matemática
en Grafología
Los seres humanos tenemos un cuerpo compuesto de materia. Físicamente somos un
objeto conformado de energía en diversos estados, especialmente en líquido y
sólido. La cual se sustenta principalmente en nuestra alimentación. Pues
mediante la digestión obtenemos glúcidos, lípidos, y proteínas que se
transforman en unidades más sencillas, mediante las enzimas digestivas, de modo
que puedan ser absorbidas y transportadas por la sangre a los distintos órganos
de nuestro cuerpo.
El
cerebro usa dicha energía bioquímica procedente del metabolismo celular como
desencadenante de las reacciones neuronales, propiciando de éste modo la
energía psíquica. La cual mediante el sistema nervioso y el muscular, permiten
por ejemplo, mediante el acto de escribir, asistido por la energía cinética
(proveniente de la bioquímica), materializar dicha energía en un mensaje
gráfico.
Esto lo
pauta la ley de la
conservación de la energía, al afirmar que la misma; no se crea ni se destruye, sino que se
transforma. En éste caso, en energía psíquica en
estado potencial. Si bien la tinta de nuestro bolígrafo nada tiene que ver con
nuestra energía, sí es el vehículo mediante el cual podemos rastrear y
cuantificar nuestra descarga de energía cinética en el acto de escribir. Lo que
por extensión deja de relieve que nuestra energía psíquica es medible
científicamente mediante el análisis matemático de la conducta del grafismo, y
la relación de éste con la psicología del espacio.
Ernst Heinrich Weber estableció su ley
de la sensación (o Ley de Weber) en la
que formulaba la relación matemática que existía entre la intensidad de un
estímulo y la sensación producida por éste. Estos y otros descubrimientos
llevaron a la convicción de que era posible explicar mediante principios
físico-químicos todos los actos humanos, lo que permitió sentar las bases para
la validación de la psicología y la psicofísica.
La ley de Weber-Fechner, la cual es un modelo matemático, establece una relación cuantitativa
entre la magnitud de un estímulo físico y cómo éste es percibido. Fue propuesta
en primer lugar por Ernst Heinrich Weber (1795-1878), y elaborada hasta su
forma actual por Gustav Theodor Fechner (1801-1887) La fórmula correspondiente
viene expresada por: "La intensidad
de una sensación crece en progresión aritmética, el estímulo debe crecer en
progresión geométrica". La sensación en éste caso es
representada por el grafismo como respuesta al estímulo proveniente del
contenido psicológico del espacio, el cual es abordado geométricamente en el
grafoanálisis propuesto (encuadre subdividido en múltiples grillas; geometría
del tejido tridimensional). En tanto que la respuesta sensitiva, es decir, el
grafismo, es abordado aritméticamente (cuantificación y operaciones matemáticas
a partir de ésta).
En suma,
la Grafología Física-Matemática se inspira en: la Ley de conservación de la
energía, y en la Ley de Weber-Fechner. Respecto a ésta última, se puede decir
que la hoja en blanco es la invitación o estímulo (percepción visual;
sensación) para incursionarla con nuestro grafismo (habilitación para actuar).
Ejemplo: si tenemos que redactar una carta, y frente a nosotros disponemos de
dos hojas de papel, una ya escrita, y otra en blanco, esta última tendrá un
efecto estimulador sobre nosotros, y por lo mismo, es a ella a la que
incursionaremos con nuestro grafismo. Sabremos cuán fuerte es el estímulo, al
establecer una relación cuantitativa entre éste (el estímulo), y cómo es
percibido. La medición de la percepción en éste caso, la obtendremos por el
tipo de respuesta a la misma, a saber; cuánta energía descarga y cuánto tiempo
le dedica al espacio (entrelazamiento tiempo-espacio), al incursionarlo con el
grafismo, y la forma en cómo lo hace.
2ª Parte: Constructo Psicológico
Presentación de los argumentos que validan el carácter científico
de la Grafología, y de la psicología del espacio. Fundamentado en:
1- Ley de conservación de la energía (la
energía no se crea ni se destruye; se transforma).
2- Ley de Weber-Fechner, establece una
relación cuantitativa entre la magnitud (resultado de una medición) de un
estímulo físico y cómo éste es percibido: el menor cambio discernible en la
magnitud de un estímulo es proporcional a la magnitud del estímulo. La relación
entre el estímulo y la percepción corresponde a una escala logarítmica. Esta
relación logarítmica nos hace comprender que si un estímulo crece como una
progresión geométrica (es decir multiplicada por un factor constante), la
percepción evolucionará como una progresión aritmética (es decir con cantidades
añadidas).
El
espacio (que crece geométricamente) es el que nos estimula o invita (para
escribir una carta nos estimulará más una hoja en blanco que una escrita) a
incursionarlo con el grafismo. Mediante la distribución del grafismo en el
espacio, acusamos la percepción del estímulo proveniente de la psicología
subyacente en el espacio, a saber, cuánta energía se descarga (cuantificación
del grafismo = cuantificación de descarga de energía cinética = cuantificación
de energía psíquica potencial) como respuesta a dicho estímulo.
La
aplicación de la ley matemática de Weber-Fechner como factor de validación de la
grafología, tiene éste aspecto:
(Aclaración: en el
presente blog no se hallan los recursos: superíndice y subíndice, necesarios en
las fórmulas siguientes, razón por la cual, pueden lucir ligeramente
diferentes).
u
Ec = Epsq = k _____
e
En donde `Ec´ es la cantidad de energía cinética descargada, según la percepción que el inconsciente experimenta en el recorrido de la onda gráfica, la que a su vez, es comandada por las neuronas head direction Cells (las cuales cumplen con la función de brújula o GPS), entre las diversas celdas (entramado topológico proyectado en el espacio) originadas por las neuronas piramidales – reticulares, las Place Cells o Células de Lugar, que tienen la particularidad de disparar sus impulsos en determinadas localizaciones en el espacio (Place Fields) o Campos de Lugar, y las Grid Cells o Celdas de la Cuadrícula, en las cuales se aloja el estímulo percibido en el acto de escribir, a saber, la psicología del espacio o energía psíquica. `Epsq´ es la energía psíquica potencial) existente en la muestra gráfica. `k´ es la constancia de la energía psíquica (objetiva e invariable) proyectada en el espacio. `u´ es el umbral o rango de la energía psíquica en estado potencial, a saber, cantidad de grafismo descargado en el espacio (forma de percibir el cambio de magnitud del estímulo), y `e´ corresponde al espacio en cuestión (magnitud del estímulo):
Umbral o rango
Energía
cinética descargada = Epsq = k
__________________
El espacio en cuestión
La
integración de la ecuación resulta en:
Ec = Epsq = kln e + C
Donde C es la constante de integración, ln es el logaritmo natural. Para
determinar el valor de C, se asigna a Ec = 0,
dicho de otra forma, no hay percepción; y entonces:
C = -kln e0
En
donde e0 es lo que está fuera del rango o
umbral (nivel de estímulo por debajo no se percibe sensación). Por tanto, la
ecuación resulta:
e
Ec = Epsq = kln ___
e0
La
cantidad total de espacios con contenido psicológico en la presente teoría es
de: 819, dispuestos en tres dimensiones
(entramado tridimensional espacio-temporal) y su logaritmo es en base de 9, porque 729 (espacios Nucleares) es igual a 9 a la potencia 3: 729 = 93 = 9x9x9. La suma de los tres
niveles-dimensiones; 9 Moleculares + 81 Atómicos + 729 Nucleares, resulta en 819 espacios con contenido psicológico. No obstante existen 6.561 espacios denominados Nucleones cuya finalidad es la unidad de valor, los
cuales son indispensables en el abordaje grafológico físico-matemático. Tales
cifras convierten a la presente teoría del espacio en la más amplia, profunda,
y única en abordar psicológicamente al espacio Euclídeo, y con fundamentación
científica comprobable, al sustentarse en leyes de la física y las
matemáticas.
O dicho de otra manera, es una progresión geométrica cuya razón vale 9.
La presente teoría del espacio es una serie geométrica 9+81+729 = 819 espacios con
contenido psicológico. Que, al sumar los Nucleones (medida de valor) converge
en 6.561
Precisamente, es la teoría del espacio
(entramado espacio-temporal) la que cumple con la función de
estimular-invitar mediante su cualidad logarítmica (crecimiento geométrico), al
acto de escribir (descarga de energía). Manifestándose éste último mediante un
crecimiento aritmético. Pues al recorrido de la onda gráfica se le asigna un
punto por cada espacio nucleón recorrido. De las cifras resultantes de dicha
cuantificación se realiza la progresión geométrica mediante operaciones
aritméticas, las cuales dan lugar a las cantidades añadidas. Siendo esto último
la demostración tangible de la percepción del estímulo proveniente de la
psicología del espacio.
Vale
destacar que para alcanzar dicha Progresión Geométrica fue necesario recurrir a
la Geometría Fractal Lineal.
El
formato de la presente teoría es el indicado para el abordaje grafológico
físico-matemático, dado que el mismo se sustenta en la ley de Weber-Fechner,
desarrollada para estudiar la relación existente entre el estímulo y la
percepción. Dicha ley es un modelo matemático que corresponde a una escala logarítmica.
La misma nos permite comprender que si un estímulo crece como una progresión
geométrica (es decir multiplicada por un factor constante), la percepción
evolucionará como una progresión aritmética (es decir con cantidades añadidas).
Por otra
parte, su característica tridimensionalidad la convierte en la herramienta
propicia para explorar el espacio Euclídeo, el cual es el idóneo para la
proyección de las diversas capas de la psique.
Al
respecto, el contenido psicológico del espacio es energía del vacío (término de
la física para describir a la energía presente en el espacio, libre de toda
materia), del tipo psíquica. La cual es proyectada objetivamente (en su
carácter invariante, constante [k símbolo físico para la
constancia]) por nuestro propio psiquismo sobre la hoja en blanco, lo que
incluye a nuestro inconsciente colectivo. Pero a su vez, es nuestro propio
psiquismo el que percibe de forma inconsciente dicha energía (contenido
psicológico subyacente en el espacio). Solo que tal percepción ya no es de
carácter objetivo, al ser ésta condicionada por las vivencias externas, y el
tipo de respuesta dada a las mismas.
Decimos
proyección objetiva pues si a un grupo de personas extrovertidas se les pide
que escriban una carta, se descubrirá que predominará en las mismas un margen
derecho pequeño o ausente, y una mayor inclinación dextrógira del grafismo
(decimos predominará: porque existen distintas posibles interpretaciones para
dichas variables [para nuestro inconsciente, el otro, se sitúa en el lado derecho del espacio]). Por igual, si a dicho
grupo de personas se les administra el test de los colores, elegirán los
colores amarillo y rojo (colores propios de los extrovertidos) entre las
primeras opciones de los colores disponibles. A su vez, si a dicho grupo de
personas se les estudia el espacio Nº 6 (zona media-derecha del espacio, propia de los extrovertidos),
evidenciarán una mayor concentración de grafismo (descarga de energía), en
promedio, superior a la mayoría de los espacios. Lo que destaca en cada uno de
los ejemplos dados es que prescindiendo de quiénes o cuántas personas sean
evaluadas, el contenido psicológico asignado por el inconsciente colectivo será
el mismo, es decir, conservará su carácter objetivo: en cada caso se sabrá que
la presencia del otro es la constante en común.
No
obstante, la percepción del inconsciente ante el contenido psicológico
proyectado por el mismo, es subjetiva. Ejemplo: si ahora tomamos a un grupo de
personas introvertidas y las evaluamos con las mismas variables que al grupo de
extrovertidos, resultará en un efecto opuesto, a saber: el margen derecho será
porcentualmente más amplio y la inclinación dextrógira del grafismo será menor
o ausente, los colores amarillo y rojo serán elegidos en los lugares
posteriores, y el espacio Nº 6 (zona media-derecha del espacio) contendrá poco
grafismo en comparación con los otros (escasa descarga de energía).
Tales ejemplos ponen de relieve que el simbolismo proyectado por el inconsciente sobre el espacio siempre fue el mismo; la proximidad con el otro. Es decir, será una proyección de carácter objetivo, invariante-constante (k) y estable. Lo que varió entre los dos grupos fue la respuesta tras percibir subjetivamente a dicho estímulo. En éste caso la subjetividad es perceptible mediante la expresión gráfica, al indicarnos el grado de búsqueda o renuencia a la proximidad con el otro.
La
energía psíquica que proyectamos en el vacío, no está esparcida de un modo
desorganizado o indiscriminado. Está rigurosamente distribuida, tanto en
sentido plano, como profundo, pues la psique, proyecta su propio contenido en
el vacío, en el espacio, lo que le da a éste el sentido de la
tridimensionalidad, a saber, el Espacio Euclídeo. La existencia de dicho orden
quedó científicamente establecida, gracias a los últimos hallazgos en el campo
de la neurociencia computacional. Particularmente respecto a la actividad neuronal
del Hipocampo y sus inmediaciones, a saber: existe en el mismo una población de
neuronas piramidales – reticulares, las Place Cells o Células de Lugar, que
tienen la particularidad de disparar sus impulsos en determinadas
localizaciones en el espacio (Place Fields) o Campos de Lugar. Recientemente,
el profesor Edvard Moser de la Norwegian University of Science and Technology,
observó que la principal aferencia a las Place Cells proviene de la Corteza
Entorrinal Medial a través de las denominadas Grid Cells o Celdas de la
Cuadrícula. Las células Grid Cells poseen un patrón de disparo que dibuja en el
espacio una grilla compuesta de celdas correspondiente a dicha zona. A su vez,
también se registró la existencia de las neuronas head direction Cells que actúan
como una brújula o GPS, indicándonos hacia qué lugar nos dirigimos al transitar
dicho entramado, por ejemplo, en el acto de escribir.
https://ri.conicet.gov.ar/author/19039
Al
registrar dichos hallazgos, más el hecho de que el espacio y el tiempo están
entrelazados, tenemos la confirmación científica de que en el espacio vacío de
la hoja proyectamos un entramado espacio-temporal, propiciado por nuestra
actividad neuronal. Dicha actividad es generadora de energía psíquica, la cual,
como vimos se proyecta en el espacio de un modo organizado, y, a su vez,
desencadena el mecanismo responsable del acto de escribir. Al accionar los
sistemas nervioso, y muscular, los cuales permiten la transformación de energía
psíquica en energía cinética, materializando así el grafismo, el que a su vez,
contiene la última transformación de la energía en dicho acto, a saber; la
energía psíquica potencial.
Dicho de
otra manera, toda expresión gráfica que transmite un mensaje, testimonia la
presencia de energía psíquica en su realización, y si es manuscrita, es objeto
de estudio grafológico. De ahí que la grafología no incluya en su quehacer
disciplinario, la interpretación de rastros o expresiones propiciadas por
cualquier fuerza de naturaleza externa al psiquismo, es decir, carentes de
mensaje, ya sea consciente o inconsciente. Por ejemplo, si la rama de un sauce
movida por el viento deja un rastro en el suelo, alguien podría asignarle a dicho
rastro, una interpretación subjetiva, bien sea a partir de la
imaginación-proyección, cual test de Rorschach. No obstante, no se podría
obtener de dicho rastro ningún mensaje enviado por el sauce, ya sea a nivel
consciente o inconsciente, pues dicho rastro carece de energía psíquica
potencial, al no haber sido propiciado por ningún aparato psíquico.
Por lo
mismo, tal como lo indica la ley de conservación de la energía, al afirmar que
la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma, la energía
psíquica que inicialmente dio lugar a la formación de energía cinética,
imprescindible para escribir, no se destruye en dicho acto. Se transforma en
energía psíquica potencial, a saber; en información, en mensaje consciente
mediante la palabra escrita, y a su vez, en mensaje inconsciente mediante
expresiones gráficas independientes al modelo caligráfico, y únicas, en la
escritura de cada individuo, cual huella digital (recurso vital en peritaciones
caligráficas y grafológicas).
Aún en
estado potencial, la energía psíquica ante la presencia de otro sistema
psíquico, cobra dinámica. Tiene la facultad de estimular la energía psíquica
del lector (inducción del pensamiento), a través de la percepción de la energía
psíquica acumulada potencialmente en el grafismo (mensaje
consciente-inteligible) sin generar desgaste alguno en su potencialidad. No
obstante, si colocásemos una maceta con una plantita frente a una carta, la
energía psíquica del grafismo permanecería inactiva, en estado
potencial (por ausencia de interacción con otro sistema psíquico). Si no
fuese por la limitación que impone la presencia perecedera de la materia que
asiste a dicho sistema (papel, tinta o carbonilla), estaríamos en presencia de
lo que se conoce en física como un sistema aislado. Pues el mismo confiere a la
energía permanencia en el tiempo. Sí, con el grafismo sucede que más allá de
cuántas personas lo lean, continuará cumpliendo con el mismo efecto de
estimular la energía psíquica del lector. Quien a su vez tendrá la capacidad de
reproducirla en otra superficie. De lo que se desprende que la energía psíquica
es potencialmente acumulativa-transferible a modo de información-conocimiento,
entre otras formas, mediante los actos de escribir y dibujar. Lo cual se alinea
con el concepto que Carl Gustav Jung tenía respecto a la energía psíquica en
dicha condición, quien promulgaba su carácter indestructible e inagotable. De
hecho, en su obra; La dinámica
de lo inconsciente, Sobre la energética del alma, menciona: Se podría
contemplar más adecuadamente el funcionamiento de la energía psíquica como
formando parte de un sistema dinámico y funcional donde lo único que sería
constante es el intercambio energético entre sistemas o estructuras psíquicas…
Y en lo que a intercambios se refiere se recurrió a las leyes de la Gestalt
y al Efecto Doppler con los respectivos corrimientos al azul, al rojo, al verde
y al amarillo para traducir el lenguaje de las neuronas ya mencionadas.
Hablando
en términos físicos, el grafismo es una magnitud física (medible físicamente)
en el que yace la energía psíquica en estado potencial (mensaje escrito
consciente e inconscientemente) regido por fuerzas conservativas (la
estimulación que ejerce la energía psíquica potencial alojada en el grafismo,
sobre el psiquismo del lector, depende únicamente del lector y del mensaje
escrito [energía psíquica potencial]).
Igualmente la hoja de papel, también pasible de medición física, permite
discernir el tipo de energía psíquica del espacio en cuestión, la cual
es proyectada en forma de grilla topológica, que nos estimula mediante
las diversas longitudes de ondas que emiten sus características lineares y
vectoriales (Efecto Doppler). Al ser esta percibida por nuestro propio
inconsciente se acciona nuestra memoria episódica, la cual produce una
respuesta subjetiva que deja al descubierto nuestras vivencias e
idiosincrasias. Por tanto, al obtener información del papel (siempre en
relación con el grafismo) mediante aplicarle mediciones, cuantificaciones y
operaciones matemáticas, cual objeto que es, también lo hacemos con el espacio
y la energía psíquica potencial que nuestro inconsciente le asigna y percibe.
La cual es responsable de la existencia de las diversas teorías del espacio y
su probada eficiencia en los diversos tests proyectivos psicológicos, tales
como; el test de la figura humana, persona bajo la lluvia, etc.
La unidad
de energía definida por el Sistema Internacional de Unidades es el julio, que
se define como el trabajo realizado por una fuerza de un newton en un
desplazamiento de un metro en la dirección de la fuerza, es decir, equivale a
multiplicar un Newton por un metro. No obstante, como la energía psíquica hasta
hoy no ha sido objeto de estudio por parte de la física de un modo
cuantificable, carece de símbolo, y por lo mismo, acuñamos el símbolo Epsq para referirnos a ella. A su vez, utilizar los julios como unidad de medida
para la cuantificación propuesta equivale a un exceso de trabajo innecesario.
Para
tornar fácil lo difícil, respetando el rigor científico, se recurre a una
unidad de medida adecuada a la técnica implementada (Nucleón), y se incorporan
parámetros porcentuales a partir de los umbrales propuestos por la ley de
Weber-Fechner, en relación a la magnitud del estímulo (el espacio que
incursionará el grafismo) y la percepción del mismo (manifiesta en la respuesta
mediante el grafismo [o descarga de energía]).
Tomando
en cuenta que la energía no es un estado físico real, antes bien, es una
abstracción matemática de una propiedad de los sistemas físicos, y, teniendo en
cuenta la aplicación conjunta de la ley de la conservación de la energía
(inherente al campo de la ciencia física), también invocada por Ania
Teillard en su libro "El Alma y La Escritura", en su 1ª página del
capítulo; Energía Psíquica y su Evolución), y la ley de Weber-Fechner (inherente
al campo de la ciencia psicofísica), en un contexto de enfoque sistémico
(psicofísico-matemático-neurocientífico-grafológico), se logra establecer un
constructo psicológico definido operacionalmente por referencias de valores
numéricos. El mismo es un fenómeno no tangible que a través del escalonamiento,
el cual es un proceso de categorización que mediante escalas de medida permite
diferenciar los diversos umbrales, en relación a la distribución de la energía
en el entramado tridimensional espacio-temporal, como respuesta a los estímulos
percibidos, se convierte en una variable medible científicamente mediante las
matemáticas, con el plus de sus resultantes estadísticas.
Dicho de
un modo coloquial, del puntaje obtenido de la suma de la cuantificación de la
energía descargada en el acto de escribir, acumulada en el grafismo, se realiza
una división de acuerdo a las variables participantes, a saber; nueve
(logaritmo en base de 9 [teoría del espacio]) para obtener un promedio, a
partir de éste se estipulan las diversas categorías para diferenciar a aquellos
sectores del espacio en los que se han depositado determinada cantidad de
energía, como respuesta al estímulo proveniente de la psicología del espacio.
Existiendo cuatro umbrales, a saber:
Predominante
Rango
Medio
Irregular
Deficitario
Lo dicho, comprueba la existencia y tipo de transmisión de energía psíquica al grafismo, en el acto de escribir y dibujar, y la viabilidad de estudiar al psiquismo mediante el citado constructo psicológico. Estableciéndose científicamente que el psiquismo humano es pasible de ser estudiado mediante el abordaje grafológico, fundamentado en leyes de la física, psicofísica y recientes hallazgos en el campo de la neurociencia computacional; en forma conjunta con la aplicación de mediciones, cuantificaciones y operaciones matemáticas.
"Una ciencia no perceptible no sería ciencia, y nuestros discípulos,
un día, la harán avanzar después de nosotros, en desarrollos que el mismo
inventor no lo hubiera sospechado al poner las primeras bases"
(Jean Hippolyte Michon)
"Presiento para la Grafología un porvenir esplendoroso a través de
nuevos e inesperados caminos"
(Jean Hippolyte Michon)
http://facebook.com/Leonardo.F.Lembo